Tuesday, February 24, 2009

People are strange when you are a stanger

La semana anterior, un amigo que estaba de paso por Guadalajara me llamo y aprovechamos para ir a tomarnos unas cervezas y echar una platicada. La parte más curiosa de la conversación fue cuando me comento que se había ido 15 días de vacaciones a Cancún y por circunstancias del destino, este cabrón que no agarra ni fiado, de alguna forma terminó compartiendo su estancia con una inglesa a la cual corrió del hotel para cambiarla por dos suecas con cuerpo de barbie. Toda la historia suena un poco fantasiosa, pero en defensa de la credibilidad de mi amigo debo decir que: uno, no tendría para nada porque decirme mentiras y, dos, estamos hablando de Cancun, donde se dan historias de terror de este tipo.
Todo el cuento que acabo de escribir acerca de mi amigo, preceden a varios episodios que tengo que contar acerca de gente extraña que conoci en mi vida y de las cuales no tengo ni idea de donde, como o con quien estarán, pero que de alguna forma me voy a acordar siempre en la vida.
Borrachos desconocidos
Algún Viernes, regresando yo de trabajar de no se donde, me habla un amigo para invitarme a salir a un antro. Como es costumbre mia, el dia anterior yo me había desvelado bastante y llegue a mi casa todo jodido. Sin muchas ganas, acepte a irme con el, con la condición de que el pasara por mi y no tuviera yo que llevar mi carro.
Llegando al antro, mi amigo me presento a unas amigas suyas y después de unos pocos de tragos me puse bien borracho. Todo fue bien extraño, porque no suelo emborracharme rápido y mas extraño aun era que cuando menos me di cuenta le estaba tirando los perros durísimo y sin éxito a una muchacha. Cuando me di cuenta de mi deplorable estado y del ridículo que estaba haciendo decidi largarme del antro y tomar un taxi de regreso a mi casa. Cuando sali a la puerta de local donde estaba cai en cuenta de que estaba cayendo una lluvia bien fuerte y que no iba a ser fácil que un taxi pasara por ahí. Le pedí a la persona de la puerta que me llamara un taxi y me dijo que no tenia teléfono o algo asi… no me acuerdo muy bien, estaba muy borracho como para acordarme. Finalmente, cuando ya tenia mas de media hora parado afuera, se me hizo fácil pedirles un aventón a unos cabrones que iban saliendo. Sin ningún empacho ni pena les pregunte a donde iban y les pedi que me llevaran a mi casa, lo mas cagado de todo es que me subieron felizmente a su carro, me preguntaron donde vivo, me ofrecieron una cerveza y me dejaron en la puerta de mi casa. Si esas personas hubieran querido hacerme algún daño, robarme, golpearme, lo hubieran podido hacer como si nada. A la mañana siguiente desperté bien crudo y asombrado de que todavía hay gente decente en este país.



El estudiante nigeriano.
Una vez estando yo en Roma tenia que tomar un vuelo hacia Londres; lo triste del asunto era que por andar comprando boletos de avión de bajo costo, con presupuesto de estudiante, mi vuelo no salía de Roma, sino que salía de un aeropuerto pequeño llamado Bergamo. Para poder llegar a Bergamo, tenia que tomar un tren de Roma a Milan y después otro tren de Milan hacia Bergamo y después averiguar como chingados llegar al aeropuerto. Llegue a la estación de trenes de Roma y me compre mi boleto hasta Bergamo con una escala.
El primer tren estuvo bien, un viaje normal, llegue a Milan y cual seria mi sorpresa que a diferencia del primer tren que había tomado, el segundo tren estaba bien jodido, era como un tren suburbano y pues estaba todo madreado, los asientos todos rayados y olia como a baño de central camionera. Para hacer el pinche viaje aun peor, en mi vagon venia un wey escoces o ingles, algo asi, que traia una botella de whiskey (la traia puesta) y venia gritando y cagandola de sobremanera, de forma que los demás pasajeros nomas estábamos pendientes del momento en que se metiera con alguno de nosotros. Cuando por fin llegue a la estación de trenes de Bergamo, eran mas o menos las 11:30 de la noche, me vi en la necesidad de tomar un taxi o algún camión hacia el aeropuerto y de pronto me di cuenta que no había en la estación de trenes mas que dos conserjes haciendo su trabajo. No se como nos entendimos, pero me dijeron que el aeropuerto estaba a unos 20 kilometros, que ya no había camiones y que tenia que esperar hasta las 5 de la mañana para tomar el primer camión, cosa que no era opción viable, porque mi vuelo salía a las 6; entonces me tuve que salir de la estación de trenes y esperar a que pasara un taxi, a las 12 de la noche en un pueblo solo en el cual nadie hablaba español o ingles.
Al momento de salirme de la estación del tren, me di cuenta que había un cabron grandotote que me venia siguiendo a unos metros y que se me quedaba viendo, el hijo de la chingada daba miedo, era un pinche negrote con una chamarra roja y una mochila en la espalda. Si en ese momento estaba yo preocupado por como alcanzar mi vuelo, se me olvido en chinga y comencé a preocuparme porque ese otro hijo de la chingada no me asaltara, violara o descuartizara o todos los anteriores. Total ya después de estar como una hora todo cagado del miedo, vi que un taxi se acerca a donde yo estaba y como pude le hice una señal para que se parara. El taxi no se acerco hacia donde yo estaba porque el estacionamiento estaba cerrado y yo tenia que caminar como unos 100 mts. En cuanto arranque hacia el taxi, el extraño afro violador empieza a seguirme y pensé: ya valio madre, este me va a chingar antes de subirme al carro, entonces camine mas rápido y este me seguía mas rápido y llego un punto en el que tuve que correr y mi victimario corria atrás de mi; cuando por fin llegue al taxi el cabron este me grita y ya me voltee y lo vi de cerca. El tipo empieza a hablarme en no se cuantos lenguajes, hasta que le dije que no le entendía nada y el wey me empieza a hablar en ingles. Me dijo que iba al aeropuerto porque tenia que tomar un vuelo y me ofrecia que compartiéramos el taxi y pagáramos cada uno la mitad, lo cual favorecía bastante mi golpeada economía que no tenia presupuestado un taxi.
Ya que llegamos al aeropuerto, nos bajamos del carro y me doy cuenta que esta cabron me seguía, pero me seguía bien extraño, como cachorro perdido, hacia como que no me seguía pero la verdad era que si iba atrás de mi. El aeropuerto estaba lleno de estudiantes como yo, con la diferencia que ellos habían llegado mas temprano y se habían podido agarrar una banca donde tenían que dormir abrazados de sus equipajes. Ante la falta de una lujosa suite, me fui a fumar a afuera del aeropuerto y el muchacho volvia a seguirme, total, ya sin miedo le ofreci un cigarro, lo acepto y nos pusimos a fumar. Empezamos a platicar y fue cuando me di cuenta después de un rato, que tenia 18 años, que era un estudiante nacido en Nigeria y que iba hacia Munich a visitar a su hermano. Se rio a carcajadas cuando le dije que yo le tenia pavor en la estación de trenes y me confesó que el estaba igual o mas asustado que yo. También me contó con algo de pena que lo que me había pasado a mi era algo común: la gente reaccionaba de forma extraña cuando se les acercaba. A mi me hizo sentir un poco mal por prejuicioso, pero después de un rato me valió madre.
Nunca se me va a olvidar su cara, su piel era muy oscura, casi me atrevería a decir que es la mas oscura que he visto y contrastaba bien fuerte con el blanco de sus ojos, sus dientes y las palmas de sus manos. Me dijo su nombre, pero no me acuerdo. Nos fumamos toda mi caja de cigarros afuera del aeropuerto hasta que fuera de que abordara su avión a las 4 30.



En un camión pasajero…
Toda la vida me ha cagado la madre viajar en autobus. Yo se que hay gente que se puede subir a un camión y dormirse plácidamente durante todo lo que dure el trayecto; para mi esto es imposible y en vez de descansar siempre me tocan niños enfermos que lloran durante todo el camino, aires acondicionados que no sirven o personas que tienen a bien platicar en voz alta durante todo el viaje. Me caga viajar en autobuses.
Una vez, durante el mismo viaje del que platique antes, pero en otro tramo, tuve que ir desde Barcelona hasta Turin en un puto camión. Durante 22 hrs aproximadamente me tuve que ir sentado para poder salir de España, atravesar toda Francia y luego media Italia para llegar a donde me iba a encontrar con mis amigos. No me acuerdo haber viajado antes tanto tiempo en un autobús y espero no tener que volver a hacerlo. Desde antes que me subiera al bus, yo ya me estaba predisponiendo a pasarla de la chingada y para confirmar mis expectativas, en la central de autobuses se me acerca un pendejo, vestido como cualquier persona normal, pero que resulto ser un dizque detective. El hombre me hizo que le enseñara mi pasaporte, mi credencial de estudiante, cartilla de vacunación y cualquier mamada que se le ocurrió, luego, para terminar de avergonzarme, reviso mi maleta para asegurarse de que yo no llevara drogas, bombas o animales exóticos.
Cuando por fin había pasado todas las trabas de la ley y justicas españolas (vaya mierda jodeeeee), me subi a buscar mi asiento y me entero que había una lucha entre el chofer y un señor ridículamente obeso: el pinche gordo quería quitarse su camisa y el chofer por la salud mental y la sana convivencia entre los demás viajeros le ordeno que se la pusiera. Ya sentadito en mi asiento veía como a medida que se acercaba la hora de la salida del bus este se iba llenando de pasajeros y cada vez crecia mas mi ansiedad por ver a mi compañero de asiento. Cuando yo lo único que pedia era que no me tocara una señora con un bebe, una persona mayor o una persona obesa, me cae de sorpresa que llega una muchacha al asiento de al lado. La muchacha era bastante guapa, era una rubia de pelo largo y liso, de unos ojos café claro, su estatura debe de haber sido unos centímetros menos que la mia, delgada, de una nariz afilada, unos pomulos prominentes y por ultimo pero no menos importante bastante buen trasero. Venia cargando con una maleta pequeña y una bolsa con revistas y comestibles.
Empece por sacarle platica y me dijo que era de Rumania y vivía en Málaga. No supe decir mucho, lo único que sabia de Rumania es que hay muchos gitanos y que ahí vivía Dracula. La mujer se cago de la risa cuando supo mi limitado conocimiento de su país. Después de un rato de platicar y de avanzar algunos kilómetros en el autobús, la muchacha se quedo dormida. Recién habíamos entrado a Francia y hacia mucho frio. Yo no me podía dormir, no llevaba ni audífonos, ni un libro, ni pastillas para el sueño y lo único que hacia era contemplar a la mujer esta mientras dormía. Su cabeza se hacia de un lado para otro a cada rato y se despertaba cada que cabeceaba. Después de un rato de verla llevar su cabeza de un lado para otro, no se porque ni como lo hice, pero le dije que se recargara en mi hombro. Yo llevaba una chamarra bastante grande que servia muy bien como almohada. Sin pensarlo mucho se recargo en mi y se durmió. Yo no dejaba de verla, hasta que me gano el sueño y también me quede dormido. Cuando me desperté, ella estaba abrazada de mi y unos minutos después de que el sol saliera ella se despertó y me ofreció unos bombones que traia en una bolsa. No me gustan los bombones; creo que desde esa vez no he vuelto a comer bombones. Al cabo de un rato se volvió a dormir y esta vez sin que yo le dijera nada, se volvió a abrazar de mi. Creo que se bajó del bus en Niza. No me acuerdo que me haya dicho su nombre pero la sensación de viajar abrazado con una mujer guapa y desconocida (y a la cual no le tuve que pagar ni un solo peso) en un camión nunca se me va a olvidar.

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