Hoy mientras manejaba plácidamente del gimnasio a mi casa escuche una frase en una canción que me llamo mucho la atención. Eran alrededor de las 12 del mediodía y en la calle había un tráfico de la chingada que combinado con el calor no característico de Guadalajara que está haciendo, hacen del hecho de andar en la calle una hazaña realmente admirable. Incluso yo me llegue a sentir un poco mal y sentir pena por la gente que invariablemente del calor, frio o lluvia torrencial, tienen que salir a la calle a ganarse la vida. Ni hablar de la gente que trabaja en las condiciones extremas de mi tierra natal. A esos hay que hacerles un monumento.
El buen Andres Calamaro escribió en su canción Media Veronica la frase que me ha hecho el día de hoy: “La vida es una cárcel con las puertas abiertas”. He escuchado ese disco probablemente 20 o 30 veces y nunca le había puesto atención. Tal vez las circunstancias en las que cada uno se encuentre determinen el filtro que uno utiliza para absorber algo de toda la información a la que estamos expuestos. Estaba parado en un alto y veía gente que lavaba parabrisas, vendía chicles, pedia dinero para medicinas, etc y fue en ese momento en que la frase se escucho y me pegó. Me pegó porque es la segunda vez en esta semana que doy con una idea que me hace pensar lo mismo. La primer vez la deje pasar, pero esta no podía dejar de escribirlo.
El Lunes pasaron en la TV la película “Sueño de Fuga” (Shawshank Redemption en ingles), una película muy recomendable que trata en términos generales de una persona que pasa veintitantos años en la cárcel de forma injusta; durante todos esos años el personaje central de la película sufre todas las desgracias habidas y por haber y finalmente un dia logra fugarse hacia la ansiada “libertad”. Al igual que la canción de Calamaro, he visto esa película muchas veces y nunca me había desviado de la idea central de la película pero en esta ocasión lo que más me revolvió la tripa fue la historia de Brooks. Brooks era un viejo que tenía más de 50 años en la cárcel y al cual un dia, asi como nada, le conceden su libertad. Cuando sale a la calle, el pobre viejo se da cuenta de que no conoce nada de lo que hay afuera de las cuatro paredes en las cuales había pasado tantos y tantos días, de manera que se vuelve disfuncional; incapaz de operar en un mundo del cual no había formado parte durante tanto tiempo. El viejo termina colgándose (con mucho estilo, eso si, vestido de traje, no como los pinches suicidas emos de estos días) de una viga.
Cuantas personas hay caminando alla afuera que están en una cárcel y no lo saben. O no lo sabemos. O no lo sabíamos. Toda esta semana que he estado en Guadalajara me he estado dado cuenta de cómo uno se puede convertir en algo tan domestico como Brooks o como cualquier otro tipo de animal en cautiverio. Porque sale uno a la calle buscando algo que hacer sin encontrar nada? Como es posible que me sienta raro o incomodo por no estar trabajando 10 horas diarias? Es muy raro, ser preso de la rutina, de las circunstancias, del sistema.

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