
Ohhh si... Ciudad Obregon, Sonora.
En esta apacible ciudad, no pasa nada, nada, ni madres.
Es curioso como a veces se extrañan las cosas de las que alguna vez te has quejado hasta la madre amargamente. Una vez mas acabo de experimentar ese sentimiento.
Durante años pensé que me cagaba vivir en Sonora y que era un pinche lugar donde nunca pasa nada, donde la única alternativa que hay para divertirse es salir a la calle y ponerse hasta el culo de borracho; pensaba que la gran mayoría de los que se quedan en la ciudad se quedan valiendo madre y no salen de donde mismo. Eso pensaba cuando tenia 21 años y en parte obligado por mis padres y en parte obligado por mi conciencia e inquietud decidí largarme de ahí. Este fin de semana me lo pasé en Ciudad Obregon y me di cuenta de algo: Sonora es un pinche lugar donde nunca pasa nada y donde la única alternativa que hay para divertirse es salir a la calle y ponerse hasta el culo de borracho y la gran mayoría de los que se quedan en la ciudad se quedan valiendo madre y no salen de donde mismo.
Me di cuenta que lo que dice mucha raza de Obregón es cierto, las cosas no cambian o si hay cambios, son cualquiera mamada. Con todo y eso, me da mucho gusto ir pa mi tierra. El hecho de que me queje mucho de la situación de allá, no quiere decir para nada que no quisiera yo regresar. Simplemente no me puedo regresar.
De este fin de semana me queda una mezcla de sentimentos e ideas, tanto buenas como malas a continuación se describen en una tabla:


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